Nuestras especialidades

Tratamientos Quiroprácticos

Son programas de cuidado de la salud de la columna vertebral y del sistema nervioso que se diseñan a la medida exacta de las necesidades, la condición física, la edad y el estilo de vida de cada paciente.

A diferencia de un enfoque generalizado, donde se aplican las mismas maniobras a todos por igual, la quiropraxia personalizada parte de la premisa de que cada cuerpo tiene una biomecánica, un historial de lesiones y una tolerancia al esfuerzo completamente únicos.

¿En qué consiste la personalización del tratamiento?

Para que un tratamiento sea verdaderamente personalizado, el profesional suele estructurarlo en varias etapas adaptadas al individuo:

Evaluación y diagnóstico preciso

No se inicia ningún ajuste sin conocer a fondo el estado del paciente. Esto incluye:

  • Historial clínico detallado: Lesiones previas, cirugías, hábitos posturales, nivel de actividad física o deportes que practica.
  • Examen físico y biomecánico: Evaluación de la postura, rangos de movimiento de las articulaciones, pruebas ortopédicas y neurológicas.
  • Estudios de imagen (si son necesarios): Análisis detallado de radiografías o resonancias magnéticas para detectar desgastes articulares, hernias o desalineaciones específicas (subluxaciones).

La quiropraxia cuenta con una gran variedad de métodos. Dependiendo de la edad del paciente, su densidad ósea y su umbral de dolor, el quiropráctico seleccionará las herramientas más adecuadas:

  • Ajustes manuales de alta velocidad y baja amplitud: Las manipulaciones tradicionales, adaptadas a la rigidez o flexibilidad de la zona.
  • Técnicas con instrumentos (como el Activador): Un pequeño dispositivo de percusión que aplica un impulso suave y controlado, ideal para pacientes que prefieren evitar los “crujidos” o que tienen una movilidad más delicada.
  • Mesas de flexión-distracción: Camillas especiales que se mueven suavemente para traccionar la columna, muy utilizadas en problemas de discos lumbares o ciática.

Un plan personalizado establece un ritmo de visitas específico. Al principio, un paciente con dolor agudo o una desalineación severa puede requerir sesiones más seguidas. A medida que el cuerpo se estabiliza y recupera su biomecánica correcta, las sesiones se van espaciando hacia una etapa de mantenimiento preventivo.

El tratamiento no termina en la camilla. El profesional suele diseñar un esquema de soporte para el día a día:

  • Ejercicios específicos: Tablas de estiramiento y fortalecimiento muscular (por ejemplo, para el core o el aparato locomotor) destinadas a sostener el ajuste quiropráctico en el tiempo.
  • Higiene postural: Consejos sobre ergonomía en el trabajo, forma de dormir o técnicas para evitar sobrecargas en las actividades cotidianas o deportivas.
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